Nacimiento del lenguaje de signos

El primer tratado escrito en el que se hacen referencias a las señas alfabéticas aplicadas a la educación de los sordos se debe a Juan Pablo Bonet, quien publica su obra Reduction de las letras y Arte para enseñar a hablar los Mudos en 1620. Considerado como el primer tratado moderno de Fonética y Logopedia, en el que se proponía un método de enseñanza oral de los sordos, admite el uso de señas manuales en forma de alfabeto manual, para facilitar la enseñanza de las letras a los sordos y mudos.

No existe consenso lingüístico sobre la relación filológica entre dichas variantes de lenguas de señas, debido a la falta de más estudios en el campo dialectológico, si bien existe una discutida opinión acerca de que el primer diccionario de la LSE es el Diccionario Mímico y Dactilológico publicado en 1851 por Francisco Fernández de Villabrille, profesor del Colegio Nacional de Sordomudos de Madrid, que, no obstante, es en su mayor parte una traducción al castellano del Dictionnaire mimique et dactilologique de Alejandro Blanchet, profesor del Instituto Nacional de Sordomudos de París (Saint Jacques), publicado en 1850, lo que da pie a pensar que el principal cuerpo de origen dialectológico y léxico de la LSE procede de la lengua de señas francesa (LSF), al menos en su variedad dialectal de París y de mediados del siglo XIX, que luego sigue su propia y natural evolución en los colegios y asociaciones de sordos. En tiempos más actuales, está recibiendo fuertes influencias léxicas de la lengua de señas americana (ASL). También se sabe que ha influido en otras lenguas gestuales, como la lengua de señas venezolana (LSV).

Esta lengua gestual se emplea fundamentalmente en las relaciones privadas (familiares y sociales) de los sordos señantes y su entorno más próximo, aunque poco a poco se va utilizando también en ámbitos educativos, eventos públicos o en las Cortes y existen variados centros (públicos -Universidades- y privados -asociaciones de sordos y academias privadas-) que imparten esta lengua, especialmente para padres de hijos sordos y para profesionales que trabajan con éstos (logopedas, maestros, intérpretes, mediadores, trabajadores sociales, etc.).

La palabra más temida por todos

Para algunos universitarios que ya están en su último año de carrera la palabra “emo” puede no decirles nada. Pero para los que recién comienzan, es un vocablo muy utilizado, ya sea porque se identifican con él o para molestar a algún amigo. Lo cuático es que según una encuesta realizada por el software londinense Sentry Parental Control, es la cuarta palabra más temida de la web.

Recientemente he encontrado una lista con las diez palabras más temidas por nuestros padres, vamos a ver juntos!

El Software Sentry elaboró una lista con las diez palabras más temidas por los padres. Esto lo hicieron en base a las palabras que más desean bloquear a través del software. Entre ellas están “suicidio”, “soledad” y “drogado”. La cuarta en la lista y antes de “odio” y “depresión” es “Emo”. Siguen las palabras “matonaje”, “depresión”, “delgadez”, “senos”, “Willy” (esta no tenemos idea de por qué es considerada peligrosa) y “odio”.

Con el software, cada vez que los hijos visiten o busquen sitios con este contenido, los padres reciben alertas. Brígido, aunque no creemos que a ninguno de acá los papás les restrinjan lo que ven en internet. De todas formas parece paradójico que los padres se preocupen por las palabras que consideran “peligrosas” en vez de tener comunicación y ver qué pasa en la vida de sus hijos.

Por otro lado, qué culpa tiene el emo de que la gente ande deprimida, si al fin y al cabo, muchas bandas de música se pueden etiquetar bajo esta palabra y no por eso promueven el suicidio ni conductas similares. Está bien que los papás se preocupen de sus hijos pero bloquear el acceso libre a internet en vez de educar bien a sus hijos para que una página web no les lave el cerebro es una conducta cuestionable.

Y tú, ¿Qué páginas les bloquearías a tus viejos?

Nuestra selección:

Facebook (bloqueo o no aceptarlos como amigos para que no se enteren tanto de nuestra vida)
Flickr (para que no les de por subir fotos vergonzosas de ellos o tuyas)
Fotolog (a no ser que tu mamá sea media pokemón, el que tenga fotolog no puede traer nada nuevo)

El diccionario de la RAE y sus nuevas palabras

El español o castellano es una lengua romana procedente del latín hablado, que pertenece al grupo ibérico y se originó en el Reino de Castilla. Suena de maravilla hasta que alguien diga: “¿Quieres unas almóndigas?”, a lo que te apetecería responder: “Me apetecían hasta que les cambiaste el nombre”. Esto que antes calificábamos como la clásica patada al diccionario, ahora ha dejado de serlo. Te sorprenderán las palabras que se han incluido en la Real Academia Española en los últimos tiempos. Prepara las almóndigas pero procura no atragantarte.

MURCIÉGALO. Obviamente significa murciélago. No sé a ti, pero a mí me resulta más complicado de pronunciar.

PAPICHULO. Lo define como: “Hombre que, por su atractivo físico, es objeto de deseo”. A todos nos ha venido a la cabeza la canción de “papi, papi, papichulo”. Así que ya sabes, nada de decirle a tu novio que está guapo, ahora dile que está papichulo con esa camisa nueva.

OTUBRE. El décimo mes del año puede llamarse de dos formas: octubre u otubre. Y lo mismo ocurre con concepto, ya que también se permite conceto.

PALABRO. Paradójicamente, este término se refiere a una palabra rara o mal dicha. No haré comentarios al respecto.

NORABUENA. Dícese de la forma vaga de felicitar a alguien por algo, la enhorabuena de toda la vida.

CEDERRÓN. Escrito así, puede que ni siquiera sepas de lo que te estoy hablando. El CD-ROM que tanto usábamos en su momento, ahora se acepta como cederrón. Intuyo que la mala pronunciación del inglés, ha derivado en la inserción de este término.

JONRÓN. En la misma línea nos aparece esta palabra. Significa, ni más ni menos, que “home run”, que para los que no estén informados, se trata de una jugada concreta en un partido de béisbol, la misma palabra lo dice, jonrón.

ASÍN. De los creadores de almóndigas y cocretas llega… ¡asín! Que como ya sabrás significa “así” pero en el pueblo.

APARTOTEL. En español sería apartahotel, sin embargo la RAE incluye apartotel que proviene del inglés “apartment + hotel”.

TOBALLA. Tal y como no decía la canción: “cuando vayas a la playa no te olvides la toballa”. Efectivamente, de pequeño te dijeron que no se decía así, y resulta que puedes decirlo como te dé la gana.

CULAMEN, MUSLAMEN Y PECHAMEN. El trío calavera también vive en la RAE ahora. No hace falta explicar qué significa cada una.

AMIGOVIO. La RAE dice así: “Persona que mantiene con otra una relación de menor compromiso formal que un noviazgo”. Es decir, los amigos y amigas especiales también se encuentran en la RAE.

ALMÓNDIGA. No podía terminar con otra que no fuera “almóndiga”. Esas abuelas en el pueblo que se hartan de decir almóndiga y cocreta. Incansables. De momento, las croquetas seguirán siendo croquetas aunque visto lo visto, es cuestión de tiempo.

Probablemente vivías más feliz sin saber que estas palabras están incluidas en la Real Academia Española, pero así intentarás acostumbrarte a oírlas… o decirlas. Bien es cierto, que ya llevamos tiempo escuchando alguna de estas joyas en televisión.